miércoles, 31 de agosto de 2011

El mercader de Venecia, William Shakespeare.

He pasado de no haber leído nada del insigne dramaturgo inglés a leer,  en poco tiempo, varias de sus más famosas obras, como Hamlet, Romeo y Julieta, Julio César, Otelo y ahora “El Mercader…”
Debo ser una excepción, pero no disfruto demasiado con la lectura de estos libros, ni tampoco los personajes tienen ese arraigo y atracción que para otros, sin duda, tienen y que le han dado a su autor fama universal. Haciendo una reflexión retrospectiva de las obras por mí leídas, pienso que, hasta ahora, la que más me ha impactado, justamente por la profundidad psicológica de los personajes, especialmente Bruto, ha sido “Julio César”.

Pero bueno, metiéndonos en el comentario del libro en cuestión y como de su lectura a hoy han pasado unos cuantos días, he olvidado – ¡qué barbaridad! – los nombres de casi todos los personajes intervinientes; aunque, por otra parte, sólo dos de ellos tuvieron interés para mí: el mercader judío y Antonio, el amigo e insólito benefactor que es quien da origen, con su generosidad y desinterés, contrayendo una onerosa deuda, a la trama de esta comedia. El resto de personajes los hallé demasiado artificiales. En resumen, una lectura más. 29 noviembre de 1998.















sábado, 20 de agosto de 2011

Otelo, el moro de Venecia, de William Shakespeare


Edición crítica de Ediciones Alba, prologada por el catedrático ecuatoriano Juan Manuel Rodríguez.

¡Por fin he leído la conocida tragedia o drama-trágico sobre el tema, según se dice, de los celos, escrita por Shakespeare! El prólogo me agradó, lo encontré interesante e instructivo.

En cuanto al comentario acerca de la obra, quiero empezar señalando el tratamiento dado a Yago, cuya importancia o trascendencia es poco valorada, teniendo en cuenta que los Yagos proliferan en todos los tiempos. Las características universales personificadas en este malévolo personaje, con sus envidias, frustraciones, ambiciones desmedidas, su falta de prejuicios y de elemental distinción entre el bien y el mal, a mi entender, han sido bien logradas por el autor.

En cuanto a Otelo, me pregunto ¿son celos los sentimientos plasmados por Shakespeare en este personaje? O, ¿acaso es ese otro sentimiento irracional, impulsado por el cual, en todo tiempo y lugar, algunos hombres usan su prepotencia física o psíquica, para la destrucción, también física o psíquica, de la mujer? Mujer, por regla general, que actúa como víctima pasiva ante su cruel verdugo. Para mí, desde luego, no son los celos los que llevan a Otelo a matar a Desdémona; sino sus deseos de destruirla a ella, movido por los mismos sentimientos o muy parecidos que inducen al acosador a la destrucción de su víctima, fenómeno conocido hoy como acoso moral o mobbing. Las sospechas de la infidelidad- pienso yo- hubieran arrastrado al aguerrido general, dado su fuerte carácter y oficio, a matar con sus manos, en primer lugar al pretendido amante. Desde el primer momento, sin embargo, arremete, con fuerza verbal y física, únicamente contra la desvalida y solitaria Desdémona. Una sumisa mujer que sólo le había dado muestras incondicionales y suficientes de su amor. 30 de julio de 1998.





martes, 16 de agosto de 2011

Los Mayas, de Carter Scott

Tiempo atrás,  el tema de los mayas despertaba mucho mi interés. Este interés me había inducido a la indiscriminada lectura de  artículos y libros  acerca de esta cuestión, algunos de escaso rigor científico . Con ello quiero decir que tenía conocimiento de algunas de las cosas leídas en esta obra de Carter Scott, (Colección “Enigmas de la Historia”, M. E. Editores, S.L.) . La hipótesis,  sin embargo, relativa a que los sacerdotes mayas practicaban y transmitían aquellas enseñanzas recibidas por extraterrestres que provenían de Venus, astro cuyos movimientos y traslaciones celestes, les eran perfectamente conocidos, y, en cuya dirección, según se dice en el libro, tenían orientados algunos de sus más importantes templos-observatorios, fue novedosa para mí, así como, también,  el significado de su nombre “Maestros de las Estrellas”, 23 de noviembre de 1996.

jueves, 11 de agosto de 2011

Todo modo, Leonardo Sciascia


Relato realmente interesante, y muy real, al menos a mí me lo ha parecido, especialmente en lo referente a la descripción de los comportamientos interesados de sus personajes protagonistas.

Se desarrolla en Italia. Un afamado y ya reconocido pintor se “despista” y se ve en una especie de convención o ejercicios espirituales para la élite italiana (*). Allí están presentes banqueros, políticos, gobernantes, etc., dirigidos, sagaz y sutilmente, por un cura de rango elevado, pero cuyos argumentos, comentarios y actitudes te muestran a un individuo colocado en la cumbre del poder, manejándose a las mil maravillas en los ambientes donde se precisa manipulación, doblez y coacción.

El relato llega a su clímax con la sucesión de unos misteriosos asesinatos, entre ellos el del poderoso cura. 19 de noviembre de 2001

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(*) 11 de agosto de 2011: Buscando información acerca del autor Sciascia y su obra “Todo modo”, he hallado este interesante comentario de Avempace, en Ciao, algunos de cuyos párrafos reproduciré a continuación:

“Para poder comentar esta novela de Sciascia hay que hablar antes de los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola.(…) si esas personas de non sancto vivir son políticos de primera línea, propietarios de bancos y de negocios prósperos y otros altos personajes de la sociedad, que no tienen escrúpulo alguno en su conducta y que lo mismo les da traicionar, engañar, abusar, oprimir o incluso matar si llega el caso (y en este caso es la mafia siciliana, bien conocida por este autor que siempre hace alguna referencia a ella), su presencia en unos Ejercicios Espirituales no solo resulta chocante sino que más bien es piedra de escándalo.


(…) Sciacia (…) la titula "Todo modo", tomando estas palabras del propio fundador de los Ejercicios cuando dice que es bueno "Todo Modo para buscar y hallar la voluntad divina".




miércoles, 10 de agosto de 2011

Vendimia interrumpida, por Mercedes Salisachs

Leí este libro con verdadero interés; su autora es Mercedes Salisachs, reconocida escritora catalana.

La trama argumental se sitúa en los años cincuenta del siglo XX en un pequeño pueblo; y, en aquel entonces la historia allí contada tenía muchos trazos verosímiles. Hoy, sin embargo, sería poco probable se diera. Así, desafortunadamente, lo creo. (*)

La novela narra los conflictos de un buen sacerdote, un mediador entre Dios y la criatura humana, pero cuyas características personales le catalogan dentro de la más absoluta mediocridad. Este modestísimo sacerdote sustituye a otro bien distinto a él, afamado por su don de palabra y adornado de cualidades personales que han sido bien aprovechadas en su interés particular y no colectivo, al mismo tiempo de hacerle, en apariencias, “insustituible” para sus feligreses.

La moraleja final sería ¡qué no es oro todo lo que reluce! 25 de abril del 2004
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(*) Apoyo esta creencia en la secularización sitemática en la que nuestra sociedad española, desgraciadamente,  está inmersa. En que todo lo sagrado, espiritual,  costumbres cristianas, piedad, conmiseración, esperanza en una vida ulterior, la salvación del alma, etc., etc. son objeto de burla, rechazo y hasta persecución. Y como buen ejemplo inmediato, tenemos la que están formando  determinados elementos ante la próxima celebración de JMJ en Madrid, y la venida del Papa para presidirlas.