lunes, 5 de diciembre de 2011

Crónicas italianas, Stendhal(Henri Beyle)

La Colección “Las Novelas del Verano”, El Mundo, Unidad Editorial , núm.22,  incluye dos de los relatos de "Crónicas italianas":  “Vittoria Accoramboni, Duquesa de Bracciana.” y “Los Cenci”.   Ambos  basados en hechos reales acontecidos en el siglo XVI, en Italia,  recogidos en unos antiguos manuscritos judiciales, “rescatados” por el escritor francés Stendhal, seudónimo de Henri Beyle, que tradujo y enriqueció con notas y aclaraciones muy interesantes para el lector.
Ambas narraciones las había leído ya hace unos años. Esta vez  la que más me impactó fue “Los Cenci”. Previo al relato, es decir, antes de "La Historia Verdadera",  así denominada por el autor del manuscrito, Stendhal da sus muy particulares disgregaciones acerca del prototipo humano del donjuán, un componente de la élite de las sociedades reales, desde las épocas antiguas de la Atenas y Roma paganas a las cristianas monarquías de poder absoluto de la edad moderna. Estas dos últimas características son imprescindibles para que se dé el detestable personaje de Cenci, un ser real, es decir, existió.  
Los hechos verídicos  narrados en esta historia de “Los Cenci” nos confirman a tal Francesco Cenci como un digno ejemplo o constatación de las consideraciones de Stendhal acerca del prototipo del "donjuán". Ser cuyas fechorías y villanías, son muchas y pervertidas,  pero creíbles, porque también en nuestros tiempos tenemos conocimiento sobre similares perversiones y sinvergüencerías. Lo que resulta increíble, sin embargo, al menos para mí lo fue, es el concepto tan inhumano de administrar  justicia que se tenía en los estados papales. Me parecieron espeluznantes y crueles, cruelísimos, los modos y castigos adicionales, o sea torturas, a las que sometieron a los encausados, por un crimen que, en nuestros tiempos, hubiese tenido, según creo, todos los eximentes posibles.

¡Menos mal que  las cosas evolucionan, algunas para mejor!¡Brurrr…, qué miedo! 30 de julio de 1998


10 de octubre de 2015: Acabo de revisar, corregir y quitar unas cuantas "cositas". No hay que mezclar  churras con merinas



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